Col·lectiu Punt 6

El espacio público de la ciudad, ha sido proyectado, gestionado y articulado sin tener en cuenta deseos y necesidades diversas de las mujeres ni de las tareas del cuidado del hogar y de las personas las cuales producen una gran parte del uso cotidiano de la ciudad. Espacios de relación, equipamientos y comercios de proximidad forman parte de la red cotidana que es necesaria interpretar para dar respuesta a una ciudad diversa que favorezca la autonomía y la socialización de las personas. 

Trabajar con los conocimientos derivados del devenir cotidiano trasladando la experiencia de las personas sobre un plano y entender asi el funcionamiento real de un entorno sirve de anàlisis de una situación urbana específica. Para ello, creemos fundamental introducir las metodologías y objetivos de un urbanismo desde la perspectiva de género que se basa en vincular las necesidades a las propuestas, como herramienta fundamental para conseguir la igualdad de oportunidades en nuestros entornos cotidianos.



Las necesidades surgen desde la experiencia que las personas tienen en los espacios. La actividades cotidianas implican moverse por la ciudad, recorrer sus calles para ir de un sitio a otro, esperar a alguien en una esquina, reunirse en una plaza, ir a comprar lo necesario para vivir, realizar alguna actividad de ocio, trabajo o acompañar a alguien, jugar, cuidar a otras personas, descansar en algún sitio entre medio....Para ello los espacios tienen que estar preparados de manera que nos faciliten estas actividades. Los barrios donde todos estos usos se mezclan y donde es posible recorrerlos a pie nos permiten entretejer estas actividades. 


“La Rambla” se ha ido transformando en un espacio monofuncional, que se ha especializado en el consumo turístico, es decir solo en un tipo de personas que utilizan la ciudad de paso y que no tienen las mismas necesidades que las personas que habitan cada día. Creemos importante reivindicar, mantener, recuperar e incentivar las tiendas y usos cotidianos que aún quedan y que han sabido resistir a eliminar por completo la diversidad del espacio. En la medida que podamos recuperar la memoria y la cotidianeidad de las Ramblas, como calle y espacio de socialización y encuentro,  a través del reconocimiento de lo que fué y la mixtura de usos y actividades, podremos recuperar un entorno cotidiano para la ciudad donde las personas pueden sentirse parte de ella, vivir y desarrollar su vida de cada día...Apropiémonos de las ramblas!